El 64,5 por ciento de los trabajadores autónomos disponen de un ordenador para desarrollar su actividad, según se deriva de un estudio elaborado por la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) en colaboración con la Fundación para el Desarrollo Infotecnológico de Empresas y Sociedad, Fundetec y el organismo público Red.es, a través de una encuesta realizada a 2.000 autónomos a nivel nacional.
El informe denota que el autónomo español está a la vanguardia en lo que a telecomunicaciones se refiere, el 95,7 por ciento tiene teléfono fijo, un 79,1% cuenta con teléfono móvil y un 55,1 por ciento fax; sin embargo, la implantación de dispositivos móviles de última generación, como la PDA, no es algo muy utilizado entre los autónomos, sólo un 12,5%.
Respecto al acceso a internet, el informe muestra cómo tan sólo un 52 por ciento de los trabajadores por cuenta propia utilizan la red como herramienta de trabajo, de éstos el 50,9% utiliza correo electrónico, porcentaje que baja hasta un 14,7% en el número de casos que cuentan con su propia página web. Muy por debajo de éstos están aquellos que tiene un dominio propio (13,6%), firma o certificado digital (8%) y facturación electrónica (7%).
A pesar de que el comercio electrónico está en alza, los autónomos españoles aún se muestran muy reticentes en su uso, sólo el 15,2% se decide a comprar a través de internet y aún son menos aquellos que venden a través de este canal, un 5,1 por ciento.
Hay que recordar que conforme aumenta la capacidad de los proveedores para competir en un mercado electrónico abierto se produce una baja en los costos y precios, de hecho tal incremento en la competencia mejora la calidad y variedad de los productos y servicios
Los datos obtenidos de la encuesta realizada indican que las barreras que condiciona el no desarrollo del negocio electrónico se encuentran principalmente en las siguientes: un 31,5% considera que los productos son inadecuados para este canal de venta, un 28,7% no se ha planteado utilizarlo, un 21,2 por ciento consideran que no necesitan un nuevo canal de distribución de sus productos y el 11,5 por ciento piensan que sus clientes no están preparados para este tipo de negocio. La incertidumbre legal (3,9%), la falta de seguridad en el pago (2,1%) y los problemas logísticos (1,1%) son otras de las barreras que encuentran los autónomos. La necesidad de ayudas a la hora de desarrollar las nuevas tecnologías dentro del colectivo autónomo deberían ir enfocadas, según un 49,2% de los encuestados, a facilitar el acceso a un equipamiento adecuado; también ven interesante ayudas al acceso a Internet (35,3%), al desarrollo de software (29,3%), para la creación de página web y comercio electrónico (23,4%), así como para la formación (20%).
El comercio electrónico puede utilizarse en cualquier entorno en el que se intercambien documentos entre empresas: compras o adquisiciones, finanzas, industria, transporte, salud, legislación y recolección de ingresos o impuestos.